La guerra de los judios Libros IV-VII
La guerra de los judios Libros IV-VII Tito, tras recorrer, según hemos dicho 1antes[1], el desierto que hay desde Egipto hasta Siria, llegó a Cesarea, donde había decidido reunir sus tropas. Mientras toda2vía se hallaba en Alejandría colaborando con su padre en la consolidación del Imperio que acababa de recibir de manos de Dios[2], sucedió que la sedición de Jerusalén, que entonces había recobrado su esplendor, se dividió en tres facciones y, además, cada una de ellas se peleaba entre sí. Entre gente malvada podía decirse que este hecho fue un bien y un acto de justicia. Ya se ha hablado con detalle[3] 3del ataque de los zelotes contra el pueblo, que supuso el comienzo de la toma de la ciudad[4], cómo surgió y qué nivel de maldad alcanzó. Uno no se equivocaría si dijera que esta re4vuelta ha nacido de otra revuelta, como una fiera, que rabiosa por la falta de carne ajena, se arroja sobre la suya propia.