La guerra de los judios Libros IV-VII

La guerra de los judios Libros IV-VII

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

5De esta forma Eleazar, hijo de Simón, que ya desde un principio había separado a los zelotes del pueblo y los había reunido en el Templo, a partir de este momento estuvo en apariencia indignado por los crímenes cotidianos de Juan, pues éste no poma fin a sus matanzas, aunque en realidad era porque no toleraba estar sometido a un tirano más joven que 6él. Por el deseo de un poder absoluto y por la ambición de imponer su propia autoridad se separó de los demás insurrectos. Se llevó consigo a Judas, hijo de Quelcías, y a Simón, hijo de Esrón, ambos personajes notables, y también iba con ellos Ezequías, hijo de Cobaris, hombre famoso. Cada uno de 7ellos estaba acompañado de no pocos zelotes. Se apoderaron del recinto interior del Templo y pusieron sus armas encima de las puertas sagradas[5], en el santo frontón. Se sentían con8fiados porque tenían abundantes provisiones. En efecto, había muchas ofrendas sagradas[6] para unas personas para los que nada era impío, pero tenían miedo porque eran pocos y así la mayoría de las veces se quedaban sin moverse en este lugar. 9Por su parte, Juan era superior en número de hombres en la misma proporción que era inferior por la posición que ocupaba. Tenía a los enemigos sobre su cabeza, de modo que los ataques que hacía contra ellos resultaban peligrosos y a causa 10de su ira no se podía estar quieto. A pesar de que él sufría más daños que los que infligía a los hombres de Eleazar, sin embargo no permanecía inactivo. Eran frecuentes sus incursiones y los disparos de flechas. El Templo estaba manchado por todos los sitios por la sangre de los muertos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker