Boulevard
Boulevard —¿Qué parece que estoy haciendo, Hasley? Estoy sobreviviendo, como siempre —respondió, su tono sarcástico cortando como un cuchillo.
Ella intentó tomar la botella, pero él la apartó con brusquedad.
—¡Déjame en paz, Hasley! —gritó, su voz cargada de una mezcla de rabia y dolor—. No puedes salvarme. No puedes arreglar esto.
—¡Luke, por favor! —su voz se quebró, su desesperación más evidente que nunca—. No puedes seguir así. No puedes dejar que esto te gane.
Por un instante, pareció titubear. Pero luego sacudió la cabeza y dio un paso atrás, alejándose de ella.
—No soy alguien que puedas salvar, Hasley. No lo he sido nunca —susurró, y había una finalización en su voz que la hizo temer que este fuera el punto sin retorno.
Ella se quedó allí, congelada, mientras él desaparecía entre la multitud, llevándose consigo todo lo que habían construido juntos. Esa noche, Hasley entendió algo que le rompió el corazón: amarlo no era suficiente. Luke estaba atrapado en un ciclo de autodestrucción, y ella no tenía el poder de romperlo.