Boulevard
Boulevard Las cosas se desmoronaron con una rapidez que a Hasley le resultaba insoportable. Luke, que alguna vez había mostrado destellos de esperanza, se hundía más profundo en su oscuridad. Las noches que solían ser refugios se convirtieron en batallas silenciosas. Ella lo veía irse, no físicamente, sino emocionalmente, como si algo dentro de él hubiera decidido rendirse.
La gota que derramó el vaso llegó una noche en una fiesta en una casa abarrotada. Hasley no quería ir, pero algo en su pecho le decía que debía buscarlo, que debía estar allí. Al entrar, la música ensordecedora y el olor a alcohol y humo la golpearon como una ola. Caminó entre la multitud, buscando su rostro, hasta que lo vio. Estaba en una esquina, rodeado de personas que lo animaban mientras él tomaba largos tragos de una botella que sostenía con una mano temblorosa. En la otra, un pequeño paquete que ella reconoció al instante. Su corazón se detuvo.
—¡Luke! —gritó, empujando a las personas para llegar hasta él.
Él levantó la mirada, sus ojos vidriosos encontrándose con los de ella. Había algo roto allí, algo que la llenó de una tristeza que no podía describir.
—¡¿Qué estás haciendo?! —su voz temblaba, no solo de rabia, sino de puro miedo.
Luke rió, pero no había alegría en ese sonido, solo desesperación.