Boulevard
Boulevard Pero los caminos de la vida rara vez son sencillos, y el de ellos no fue la excepción. Con el tiempo, sus direcciones comenzaron a divergir. Luke encontró en su proceso de recuperación una razón para descubrir quién era fuera de la sombra de sus problemas, y Hasley, a su vez, entendió que su propia vida no podía girar únicamente en torno a él. Aunque sus corazones siempre tendrían un espacio para lo que compartieron, ambos sabían que seguir juntos ya no era lo que necesitaban.
El día que se despidieron, Luke tomó las manos de Hasley por última vez, sus ojos ahora más claros que nunca, como si el peso que había cargado durante tanto tiempo finalmente hubiera comenzado a levantarse.
—Te debo mucho, Hasley. Pero más que nada, te debo mi vida.
—No me debes nada, Luke. Tú tomaste la decisión de cambiar. Yo solo caminé contigo hasta que pudiste hacerlo solo —respondió ella, con una sonrisa llena de melancolía y orgullo.
Cuando Luke se fue, Hasley se quedó mirando el boulevard que tanto significaba para ellos, ese lugar que no era físico, sino una representación de todo lo que habían compartido. Recordó las palabras que él le había dicho una vez: “Todos terminamos igual, en un boulevard de los sueños rotos”. Pero ahora sabía que no era cierto. Los sueños podían romperse, sí, pero también podían ser reconstruidos.