Indias blancas
Indias blancas Pero mientras decÃa esas palabras, sabÃa que algo dentro de él estaba cambiando. Laura no era como nadie que hubiera conocido antes, y cada dÃa que pasaba a su lado, sentÃa que las murallas que habÃa construido a su alrededor se desmoronaban.
En la estancia Escalante, la tensión seguÃa creciendo. El padre de Laura, convencido de que algo andaba mal, comenzó a indagar. Una noche, mientras Laura dormÃa, él irrumpió en su habitación y revisó sus cosas, encontrando un pequeño pañuelo bordado con sÃmbolos mapuches que ella habÃa guardado como recuerdo.
—Asà que esto es lo que ocultas —murmuró, su rostro endureciéndose con una ira frÃa.
Laura despertó al ruido y vio a su padre sosteniendo el pañuelo. —¿Qué haces? —gritó, levantándose de la cama de un salto.
—Lo que deberÃa haber hecho hace tiempo. —Su voz era glacial—. No permitiré que deshonres a esta familia con tus tonterÃas.
Laura lo miró con los ojos encendidos. —No tienes derecho a decidir por mÃ.
—Soy tu padre. Y si sigues desobedeciéndome, te juro que haré que te arrepientas.