Indias blancas
Indias blancas —PodrÃas haber muerto. —La intensidad en sus ojos oscuros era casi insoportable—. No perteneces a este lugar, Laura. ¿Cuánto tiempo más piensas desafiar a la muerte?
Ella levantó la mirada, desafiante. —Hasta que aprenda a vivir.
Por un momento, el mundo pareció detenerse. Nahueltruz la soltó lentamente, pero la conexión que habÃa surgido entre ellos seguÃa ahÃ, como un puente invisible.
Esa noche, alrededor de la fogata, el silencio era más profundo que nunca. —¿Alguna vez has amado a alguien? —preguntó Laura de repente, rompiendo la quietud.
Nahueltruz se quedó inmóvil, mirando las llamas danzar en el fuego. —El amor no es algo que pueda permitirme —respondió después de una larga pausa.
—¿Y si no tuvieras opción? —insistió ella, su voz cargada de una mezcla de desafÃo y vulnerabilidad.
Él alzó la vista hacia ella, sus palabras cargadas de una verdad dolorosa. —Siempre hay una opción. La mÃa es proteger a mi gente. Nada más importa.