El Gran Meaulnes
El Gran Meaulnes —Nunca —repuso.
E imaginándonos la vida aventurera que estarÃa llevando Meaulnes en aquellos momentos, por senderos de Francia o de Alemania, comenzamos a hablar de él como jamás lo habÃamos hecho. Detalles olvidados, antiguas impresiones, volvÃan a nuestra memoria, mientras lentamente regresábamos a la casa, deteniéndonos largo rato a cada instante, para mejor intercambiar recuerdos… Hasta que llegamos a la empalizada del jardÃn escuché en las sombras la voz preciosa y apagada de la joven. Y yo, de nuevo dominado por mi antiguo entusiasmo, no me cansaba de hablarle, con profunda amistad, de aquel que nos habÃa abandonado…