Amor redentor
Amor redentor Caminó por las calles vacías hasta llegar a un puente que cruzaba el río. Allí, bajo la tenue luz de la luna, se permitió llorar. —Siempre estaré sola —murmuró, sus palabras perdiéndose en el eco del agua.
Pero antes de que pudiera decidir hacia dónde ir, una voz familiar la interrumpió. —Siempre huyendo, ¿verdad, muñeca?
Duke apareció desde las sombras, su figura amenazante bloqueando cualquier esperanza de escapar. —Te dije que nunca podrías librarte de mí.
Ángela retrocedió, pero sus pies se toparon con el borde del puente. —Déjame en paz, Duke. No quiero volver. Él rió, una risa fría que la hizo estremecer. —No tienes elección. Siempre serás mía, Ángela. Eso no cambia, no importa cuánto lo intentes.
Cuando él extendió la mano hacia ella, Ángela cerró los ojos, preparándose para el impacto. Pero en lugar de las manos de Duke, escuchó un grito de sorpresa y el sonido de un golpe seco. Al abrir los ojos, vio a Miguel, con la respiración agitada y la mirada feroz, de pie entre ella y Duke.