Duna
Duna —¿Estás listo para enfrentarte a lo que viene? —preguntó ella. Paul no respondió de inmediato. En su interior, las preguntas eran tantas como las estrellas en el cielo de Caladan. —No sé si estoy listo —dijo finalmente—, pero no creo que tenga elección.
Esa noche, una figura se deslizó por los pasillos secretos del castillo. La Reverenda Madre Gaius Helen Mohiam, un rostro marcado por los años pero con una fuerza inquietante, vino a someter a Paul a una prueba que cambiarÃa su percepción de la realidad.
—Ven aquÃ, muchacho —ordenó con una voz afilada como un cuchillo. Jessica observaba desde la sombra, su rostro tan tenso como un arco a punto de disparar. —¿Qué es un gom jabbar? —preguntó Paul, esforzándose por mantener la calma. —Es una herramienta para separar a los humanos de los animales —dijo la Reverenda Madre, levantando una pequeña aguja venenosa—. Pon tu mano en esta caja y no la retires, pase lo que pase.
Paul obedeció, y el dolor que sintió fue tan intenso que le pareció que su piel se derretÃa y sus huesos se quebraban. Pero no se movió. Repitió en su mente la LetanÃa contra el Miedo que su madre le habÃa enseñado: No conoceré al miedo. El miedo mata la mente. Afrontaré mi miedo y dejaré que pase a través de mÃ.
