El mesías de Duna
El mesías de Duna En el corazón de esta maraña se encuentran sus propios aliados convertidos en enemigos en potencia. La Princesa Irulan, su esposa forzada, resentida por su falta de lugar en el corazón de Muad'Dib y humillada al ver a Chani como la única en quien él deposita su amor y confianza, se convierte en una pieza clave para aquellos que ansían ver a Paul caer. Irulan, atrapada entre su deber hacia las Bene Gesserit y su propia ambición, se une al creciente grupo de conspiradores, avivando el fuego que podría consumir a Paul. Ella sabe que su posición como consorte del Emperador es un juego vacío sin un hijo que herede el trono, y esta ausencia es la grieta que permite que sus enemigos planeen socavar el linaje de los Atreides.
Por su parte, la Cofradía Espacial, cuya existencia depende del flujo de la especia, observa con preocupación el poder casi absoluto que Muad'Dib ejerce sobre Arrakis. Saben que su monopolio en los viajes intergalácticos podría desmoronarse si Paul decidiera restringir la especia. La Cofradía, un grupo misterioso y ancestral, observa a Paul con una mezcla de temor y desdén, preparando en silencio sus propias armas para enfrentarse a él si es necesario.