El secreto de la asistenta (La asistenta 2)
El secreto de la asistenta (La asistenta 2) Las primeras semanas transcurrieron en esa tensa normalidad. Millie intentaba ignorar los detalles perturbadores: las pequeñas manchas en las sábanas que lavaba, las luces que nunca se encendÃan en la habitación de invitados, las preguntas no formuladas que giraban en su cabeza. Pero cada dÃa que pasaba sentÃa que el aire en ese ático, tan lujoso, se hacÃa más pesado, como si un secreto terrible se escondiera en cada rincón.
Una tarde, mientras recogÃa la ropa limpia, vio algo que la detuvo en seco: un camisón blanco, con una mancha fresca en el cuello. Era sangre, de eso no habÃa duda. Por primera vez, la idea de abrir esa puerta cerrada no le pareció tan descabellada.
Millie llevaba dÃas luchando con su curiosidad. Cada vez que pasaba frente a la habitación de invitados, sentÃa que algo al otro lado la llamaba. No eran solo los sollozos que oÃa a veces; habÃa algo más, una presencia silenciosa que llenaba el espacio. Esa noche, mientras Douglas estaba ausente, decidió dar un paso que no podrÃa deshacer.
Con el corazón en la garganta, se acercó a la puerta cerrada. Tocó suavemente, pero no obtuvo respuesta. —¿Señora Garrick? —preguntó en voz baja, aunque dudaba que alguien pudiera escucharla tras la gruesa madera. Giró el pomo, pero estaba bloqueado. Entonces lo vio: una pequeña llave sobresalÃa de la cerradura.
