La boda de la asistenta
La boda de la asistenta Millie decide no callar más. La amenaza ha dejado de ser una sombra: es una presencia que la asfixia, que respira en su nuca. Le exige a Enzo que le diga la verdad. ¿Quién es Giuseppi en realidad? ¿Por qué las notas, las llamadas, el acceso al apartamento?
Enzo niega todo. Jura que no tiene nada que ocultar. La abraza. La besa. Le recuerda que la ama. Pero Millie no puede dejar de notar que, cuando ella no está mirando, él se mantiene en contacto con alguien. Mensajes borrados, llamadas nocturnas.
—¿Tú también estás jugando conmigo? —pregunta, con la voz quebrada.
—¿Qué estás diciendo? —responde él, dolido—. ¿Después de todo lo que hemos pasado?
Pero la duda ha echado raÃces. Millie comienza a investigar. Rastrea el número de teléfono que la llamó. El rastro lleva a una casa abandonada en Queens, propiedad de una mujer que murió hace seis años. ¿Un señuelo? ¿Un desvÃo? Nada tiene sentido.
En el edificio, alguien ha comenzado a vigilarla. Lo siente. Lo sabe. Las cámaras de seguridad muestran sombras cruzando frente a la puerta en la madrugada. Alguien rasga el timbre y se va. Una noche, encuentra la cuna del bebé rota. Nadie en casa reconoce haberla tocado.