La boda de la asistenta
La boda de la asistenta Millie regresa al lugar donde todo comenzó: la antigua casa de su infancia. Logra entrar con una excusa, engañando a los nuevos inquilinos. Sube al ático. La habitación está intacta. Y allí, detrás de una pared falsa, encuentra una caja. Dentro: fotografías viejas, un diario, una grabación en casete.
En la cinta, su voz infantil. Llora. Suplica. Y la voz de un hombre, amenazante. Su padre. El mismo que siempre la negó, que la llamó desequilibrada. Millie recuerda: él la encerraba ahí. Le hablaba desde el otro lado de la pared. Le decía que la quería proteger... pero también que nadie más debía oírla.
Vuelve a casa con la cinta, decidida a enfrentar a sus padres. Pero su madre ha desaparecido. Su padre está en el hospital, después de un infarto. Y Enzo… Enzo actúa cada vez más extraño. Más controlador. Más pendiente de lo que hace, de a quién llama, de con quién habla.
Entonces, una conversación accidental entre Giuseppi y Enzo, que Millie escucha tras la puerta:
—¿Crees que sospecha?
—No todavía. Pero no tardará.
El corazón de Millie se quiebra. Ya no es paranoia. Es verdad.
Todo ha sido planeado.