La boda de la asistenta
La boda de la asistenta De vuelta en el apartamento, las cosas han cambiado. La atmósfera es asfixiante. Enzo ya no es tierno; es meticuloso, calculador. Ella nota cómo ha comenzado a registrar sus movimientos, a controlarle los horarios, las comidas. Una noche, mientras finge dormir, escucha cómo él abre su bolso y revisa su celular.
—¿Qué estás buscando? —le pregunta, de pronto, abriendo los ojos.
Enzo finge sorpresa. Se excusa. “Me preocupas”, dice. “Solo quiero cuidarte.” Pero Millie ya no se deja engañar.
Descubre un pasaporte falso entre las cosas de Enzo. A nombre de otra persona. Con otra foto. Él tiene una doble identidad. No se llama Enzo. Y, de pronto, todo encaja: su falta de familia, sus evasivas, sus “amigos” que nadie conoce. Incluso el embarazo empieza a parecerle una trampa.
Una noche, recibe un correo anónimo. Solo una imagen: su ecografía, con la fecha y hora exactas. No hay mensaje. Pero el silencio es más brutal que cualquier palabra. Alguien tiene acceso a su historial médico. Alguien que quiere que sepa que la están vigilando… incluso por dentro.