Caso de curación hipnótica
Caso de curación hipnótica A mi llegada, la encontré en la cama, con las mejillas muy arrebatadas y furiosa por su incapacidad para criar al niño incapacidad que crecía a cada nueva tentativa, no obstante poner ella todo su esfuerzo en dominarla. Para evitar los vómitos no había tomado alimento en todo aquel día. El epigastrio aparecía abultado, y colocando la mano sobre el estómago, se advertían continuas contracciones. La enferma se quejaba, además, de un constante mal sabor de boca. Ni ella ni sus familiares me recibieron como a persona de quien se espera auxilio, sino sólo en obediencia a lo indicado por los otros médicos. No podía, pues, contar con gran confianza de su parte.
