El malestar en la cultura
El malestar en la cultura Pero quizá vayamos demasiado lejos con esta conclusión. Quizá habrÃamos de conformarnos con afirmar que lo pretérito puede subsistir en la vida psÃquica, que no está necesariamente condenado a la destrucción. Aun en el terreno psÃquico no deja de ser posible —como norma o excepcionalmente— que muchos elementos arcaicos sean borrados o consumidos en tal medida, que ya ningún proceso logre restablecerlos o reanimarlos; además, su conservación podrÃa estar supeditada en principio a ciertas condiciones favorables. Todo esto es posible, pero nada sabemos al respecto. No podemos sino atenernos a la conclusión de que en la vida psÃquica la conservación de lo pretérito es la regla más bien que una curiosa excepción.
AsÃ, pues, estamos plenamente dispuestos a aceptar que en muchos seres existe un «sentimiento oceánico», que nos inclinamos a reducir a una fase temprana del sentido yoico; pero entonces se nos plantea una nueva cuestión: ¿qué pretensiones puede alegar ese sentimiento para ser aceptado como fuente de las necesidades religiosas?