La interpretación de los sueños
La interpretación de los sueños La fatiga soñada y probablemente sentida en el sueño, esto es, la disnea al subir la cuesta, es uno de los síntomas que el sujeto mostró realmente hace algunos años y fue atribuido por entonces, con otros fenómenos, a una tuberculosis (simulada probablemente por la histeria). Conocemos ya, por nuestro estudio de los sueños exhibicionistas, esta sensación de parálisis, peculiar al fenómeno onírico, y volvemos a comprobar aquí que es utilizada como un material disponible en todo momento para los fines de otra cualquier representación. El fragmento onírico que describe cómo la subida se hacía muy trabajosa al principio y fácil, en cambio, al final de la pendiente me recordó, al escuchar el relato de este sueño, la conocida y magistral introducción de la Safo, de Alfonso Daudet. Un joven sube una escalera llevando en brazos a su amada. Al principio no siente apenas el peso del adorado cuerpo, pero conforme va subiendo va haciéndose más pesada la carga, hasta resultarle intolerable. Esta escena resume la narración de Daudet, en la cual se propone el poeta advertir a la juventud de los peligros de prodigar seria inclinación a mujeres de baja extracción y dudoso pasado. Aunque sabía que mi paciente había mantenido, y roto poco tiempo antes, relaciones amorosas con una actriz, no esperaba yo que mi espontánea interpretación se demostrase acertada. Además, la escena de Safo se desarrollaba en sentido inverso a la del sueño, pues en éste es la subida penosa al principio y luego fácil, mientras que para el símbolo de la novela es necesario que aquello que al principio parece ligero resulte luego una pesada carga. Para mi sorpresa, observó el paciente que tal interpretación se adaptaba muy bien al contenido de la obra que la noche anterior había visto representar en el teatro. Dicha obra se titulaba En derredor de Viena y desarrollaba la vida de una muchacha de origen humilde que, lanzada a la vida galante, subía a capas más altas de la sociedad por sus relaciones con hombres aristócratas, pero acababa descendiendo cada vez más bajo. El argumento de esta obra le había recordado otra, titulada De escalón en escalón, en cuyos carteles anunciadores se ostentaba una escalera de varios escalones.