La interpretación de los sueños
La interpretación de los sueños Las modernas investigaciones sobre los sueños han probado indiscutiblemente la existencia del simbolismo onírico -el mismo H. Ellis confiesa que es imposible negarla-; pero hemos de reconocer que esta circunstancia dificulta en grado sumo la interpretación. La técnica interpretativa, basada en las asociaciones libres del sujeto, se demuestra, en efecto, ineficaz para la solución de los elementos simbólicos del contenido manifiesto. Por otro lado, obvias razones de crítica científica nos impiden entregarnos al arbitrio del interpretador, volviendo a la técnica empleada en la antigüedad y renovada hoy, según parece, en las libres interpretaciones de Stekel. Así, pues, los elementos simbólicos del contenido manifiesto nos obligan a emplear una técnica combinada que se apoya, por un lado, en las asociaciones del sujeto, y completa, por otro, la interpretación con el conocimiento que el interpretador posee del simbolismo. Para eludir todo reproche de arbitrariedad en la interpretación tiene que coincidir una gran prudencia crítica en la solución de los símbolos, con un cuidadoso estudio de los mismos en ejemplos de sueños particularmente transparentes. Las inseguridades inherentes aún a nuestra actividad de onirocríticos provienen, en parte, de la insuficiencia actual de nuestros conocimientos -insuficiencia que podrá desaparecer ante nuevos progresos de la investigación- y dependen, por lo demás, de ciertas cualidades de los mismos símbolos oníricos. Estos poseen, con frecuencia, múltiples sentidos y su significación exacta depende en cada caso, como sucede con los signos de la escritura china, del contexto en el que se hallan incluidos. A esta multiplicidad de sentidos de los símbolos vienen a agregarse la multiplicidad de interpretaciones de que el sueño es susceptible y su facultad de representar por medio de un mismo contenido diversos impulsos optativos y formaciones ideológicas de naturaleza muy diferente.