La interpretación de los sueños
La interpretación de los sueños Según las reglas de la interpretación onírica, no tenemos aún el derecho de sustituir el non vivit que nos es necesario por el non vixit que nos proporciona mi recuerdo de dicha inscripción. Pero observo que, en la escena de mi sueño, confluyen una corriente de ideas hostiles y otra de ideas cariñosas, referidas a mi amigo P., superficial la primera y encubierta la segunda, corrientes que alcanzan ambas su representación de las palabras non vixit. Por sus méritos científicos, elevo a P. un monumento, pero por haberse hecho culpable de un.mal deseo (expresado al final del sueño) le aniquilo. Al acabar de redactar la frase precedente en el análisis que voy efectuando, me doy cuenta de que en su estructura ha debido de influir el recuerdo de otra muy conocida. ¿Dónde encontramos una antítesis análoga y una yuxtaposición de dos reacciones contrarias que, hallándose referidas a una misma persona y aspirando ambas a una plena justificación, procuran, sin embargo, no estorbarse? Recordemos el Julio César shakespeariano y el discurso en que Bruto trata de justificar su crimen: «Porque César me amaba le lloro; porque era valeroso, le honro; pero porque era ambicioso, le maté.» Ésta frase presenta idéntica estructura que la redactada por mí en el análisis y entraña la misma antítesis que hemos llegado a descubrir en las ideas latentes de mi sueño. Habré, pues, de suponer que desempeño en éste el papel de Bruto. Veamos si existe algún otro indicio que, agregándose a esta sorprendente conexión colateral, pueda confirmar tal hipótesis. El sueño me dice que mi amigo ha venido a Viena en el mes de julio, detalle carente de toda base real. Que yo sepa, jamás ha venido Fl. en tal época a Viena, pero el mes de julio debe su nombre a Julio César, y podía constituir muy bien el indicio buscado, o sea la alusión en el sueño a la idea de que me arrogo el papel del regicida romano.