La interpretación de los sueños

La interpretación de los sueños

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En realidad, he encarnado una vez tal figura, pues a la edad de catorce años representé, ante un auditorio infantil, la escena que Schiller hace desarrollarse entre Bruto y César en su conocido poema. El papel de César fue desempeñado entonces por mi sobrino John, que había venido de Inglaterra y se hallaba pasando una temporada con nosotros. Este sobrino mío, un año mayor que yo, puede ser considerado como una especie de revenant, pues con él vuelve a surgir ante mí el camarada de mis primeros juegos infantiles. Hasta que cumplí cuatro años fuimos inseparables, queriéndonos mucho y peleándonos otro tanto, y esta relación infantil ha fijado decisivamente, como ya hube de indicarlo en otro lugar, la orientación de mis sentimientos en mi trato ulterior con personas de mi edad. Posteriormente ha hallado en mis sueños este sobrino mío múltiples encarnaciones que reavivaban una cualquiera de las facetas de su personalidad indeleblemente impresa en mi memoria inconsciente. Sin duda debió de tratarme con dureza en alguna ocasión y yo debí de mostrarme valeroso, rebelándome contra mi tirano, pues mis familiares me han relatado que interpelado una vez por mi padre con la frase «Por qué has pegado a John?», le respondí: «Le pego por que él me ha pegado antes.» Si tenemos en cuenta que para designar estas riñas infantiles se emplea familiarmente la palabra Wicsen («zurra»), habremos de deducir que la escena relatada es la que transforma el non vixit. La elaboración onírica no desdeña servirse de esta clase de conexiones. Mi hostilidad contra P., carente de todo fundamento real, se deriva, sin duda, de mi complicada relación afectiva infantil con mi sobrino. En efecto, siendo P. muy superior a mí por todos conceptos, podía considerarlo como una nueva edición de mi compañero de niñez.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker