La interpretación de los sueños
La interpretación de los sueños
Los sueños con personas queridas que la muerte nos ha arrebatado plantean a la interpretación onírica difíciles problemas, cuya satisfactoria solución no siempre nos es dado conseguir. Estas dificultades dependen, probablemente, de la intensa ambivalencia sentimental dominante en las relaciones del sujeto con la persona fallecida. Es muy corriente que en tales sueños aparezca primero vivo el protagonista, surja después, de repente, la idea de que está muerto y vuelva luego a ser resucitado. Estas alternativas, que en principio nos desorientan, expresan la indiferencia del sujeto. («Me es igual que esté vivo o muerto.») Naturalmente, no es esta indiferencia real, sino simplemente deseada; tiende a negar las disposiciones sentimentales del sujeto, muy intensas y a veces contrapuestas, y se constituye así en representación onírica de su ambivalencia. La explicación de otros sueños de este género se consigue aplicando la regla siguiente: cuando el sueño no menciona la muerte de la persona en él resucitada es señal de que el sujeto se identifica con dicha persona y sueña, por tanto, con su propia muerte. A esta identificación se opone luego, de repente, la reflexión de que se trate de alguien fallecido hace ya tiempo. De todos modos ha de confesar que la interpretación onírica no ha logrado aún arrancar a los sueños de este género todos sus secretos.