Lo inconsciente
Lo inconsciente Si en la descripción de los diversos actos psÃquicos pudiéramos prescindir por completo de su carácter consciente o inconsciente, y clasificarlos atendiendo únicamente a su relación con los diversos instintos y fines, a su composición y a su pertenencia a los distintos sistemas psÃquicos subordinados unos a otros, lograrÃamos evitar todo error de interpretación. Pero no siéndonos posible proceder en esta forma, por oponerse a ello varias e importantes razones, habremos de resignarnos al equÃvoco que ha de representar el emplear los términos «consciente» e «inconsciente» en sentido descriptivo unas veces, y otras, cuando sean expresión de la pertenencia a determinados sistemas y de la posesión de ciertas cualidades, en sentido sistemático. También podrÃamos intentar evitar la confusión, designando los sistemas psÃquicos reconocidos, con nombres arbitrarios que no aludiesen para nada a la conciencia. Pero antes de hacerlo asÃ, habrÃamos de explicar en qué fundamos la diferenciación de los sistemas, y en esta explicación nos serÃa imposible eludir el conocimiento, que constituye el punto de partida de todas nuestras investigaciones. Nos limitaremos, pues, a emplear un sencillo medio auxiliar consistente en sustituir, respectivamente, los términos «conciencia» e «inconsciente», por las fórmulas Cc. e Inc., siempre que usemos estos términos en sentido sistemático.