Los actos obsesivos y las prácticas religiosas
Los actos obsesivos y las prácticas religiosas La renuncia progresiva a instintos constitucionales, cuya actividad podría aportar al yo un placer primario, parece ser uno de los fundamentos del desarrollo de la civilización humana. Una parte de esta represión de instintos es aportada por las religiones haciendo que el individuo sacrifique a la divinidad el placer de sus instintos. «La venganza es mía», dice el Señor. En la evolución de las religiones antiguas creemos advertir que mucha parte de aquello a lo que el hombre había renunciado como «pecado» fue cedido a la divinidad y estaba aun permitido en nombre de ella, siendo así la cesión a la divinidad el camino por el cual el hombre hubo de liberarse del dominio de los instintos perversos, antisociales. No es quizá, por tanto, una casualidad que a los dioses antiguos se les reconocieran, sin limitación alguna, todas las cualidades humanas -con los crímenes a ellas consecutivos-, ni tampoco una contradicción, el que a pesar de ello no fuera lícito justificar con el ejemplo divino los crímenes propios.
Viena, febrero 1907
Zwangshandlungen und Religionsübungen, en alemán el original (Z. Religionspsychol., 1 (1), 4-12, 1907).
Cf. Löwenfeld: Die psychischen Zwangsercheinungen, 1904.
Strachey comenta que ésta sería la primera aparición explícita del término `consciencia inconsciente de culpa’. (Nota del E.)