Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 8-10-95.
… Hoy te envÃo toda clase de cosas, incluso algunas devoluciones atrasadas que me recuerdan las gracias que aún te debo. Entre ellas va tu historia clÃnica sobre los dolores del parto y dos cuadernos mÃos. Tus notas han afianzado mi primera impresión de que convendrÃa hacer con ellas un folleto especial sobre La nariz y la sexualidad femenina[227]. Naturalmente, eché muy de menos tus comentarios finales, con sus explicaciones sorprendentemente simples.
Ahora, en cuanto a los dos cuadernos[228]. Los he emborronado de corrido después de mi regreso, y supongo que contendrán poco de nuevo para ti. Tengo un tercer cuaderno que trata de la psicopatologÃa de la represión, pero todavÃa no está listo para enviártelo, pues sólo expone el tema hasta cierto punto[229]. A partir del mismo me vi obligado a comenzar todo de nuevo en borradores, labor en la cual me sentà alternativamente orgulloso y feliz, o avergonzado y deprimido, hasta que ahora, después de un exceso de tormentos mentales, tengo que confesarme, dominado por la apatÃa, que las cosas todavÃa no concuerdan y que quizá nunca lleguen a concordar. Lo que no se ajusta no es el propio mecanismo del asunto —respecto de eso, yo tendrÃa la mayor paciencia—, sino la explicación de la represión, en cuyo conocimiento clÃnico he hecho, por otra parte, grandes progresos.
