Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 29-11-95.
… Estoy en lo mejor de mi capacidad de trabajo: de nueve a once horas de pesada labor, de seis a ocho tratamientos analÃticos en el dÃa: los más hermosos casos; toda clase de material nuevo. Para el trabajo cientÃfico original, empero, estoy totalmente perdido; cuando me siento ante el escritorio, a las once de la noche, tengo que pegotear y remendar las parálisis infantiles. En dos meses espero haber terminado con ellas para poder dedicarme de nuevo a sacar provecho de las impresiones recogidas en mis tratamientos.
Ya no atino a comprender mi propio estado de ánimo cuando me hallaba dedicado a incubar la psicologÃa; ya no puedo comprender cómo fui capaz de enjaretarte ese embrollo. Creo que sigues siendo demasiado amable; a mà me parece una especie de aberración mental. La explicación clÃnica de las dos neurosis, en cambio, probablemente se impondrá, previas algunas modificaciones.
Los niños han pasado por una epidemia catarral doméstica. Minna llegó hace algunos dÃas para quedarse por unos meses con nosotros[247]. Del mundo no veo nada y oigo muy poco; por desgracia, es precisamente en estos tiempos cuando me resulta tan arduo escribir que siento con mayor agudeza la distancia que separa Viena de BerlÃn.
