Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 4-2-88.
Estimado amigo y colega:
Le ruego anticipar en el pensamiento la recepción de esta carta, pues hace tiempo que debÃa de haberla escrito, sin llegar a hacerla nunca a causa del trabajo, el cansancio y —¿por qué no confesarlo?— los juegos con mi hija. Ante todo, he de darle algunas noticias sobre la señora de A., cuya hermana se encuentra ahora con usted. El caso demostró ser, simplemente, una neurastenia cerebral común: lo que los sabios solÃan llamar «hiperemia endocraneana crónica». Este diagnóstico se tornó cada vez más evidente y el estado mejoró sin cesar merced a la electroterapia y a los semicupios. Yo esperaba que se restablecerÃa totalmente con kinesiterapia, cuando ocurrió algo inesperado: faltó una menstruación, y poco después algo peor, pues al faltar la segunda cesó también el tratamiento, de modo que su estado actual es bastante promisorio, pero no muy bueno. Por mi parte, me hubiera gustado continuar el tratamiento, pero no me sentà lo suficientemente seguro del éxito como para proseguirlo contra la angustia de la mujer y de toda su familia, asà como contra la opinión de Chrobak[108], por lo cual he preferido adherirme a la profecÃa de que todo mejorará después del cuarto mes, reservándome mis poderosas dudas al respecto. ¿Tiene usted alguna experiencia sobre el influjo del embarazo en estas neurastenias?
