Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis … La vida sigue su curso feliz y nuestras pretensiones son cada vez más modestas. Cuando nuestra pequeña Mathilde rÃe, nos imaginamos que su risa es la mayor felicidad que podrÃa sucedernos, y por lo demás, no somos ni muy ambiciosos ni muy industriosos. La clientela aumentó un poco durante el invierno y la primavera, y ahora ha vuelto a disminuir, bastando apenas para mantenernos con vida. El poco tiempo que resta para el trabajo lo he dedicado a algunos artÃculos para Villaret[114], a una parte de la traducción de Suggestion, de Bernheim, y a otras cosas similares e indignas de mención. Casi olvidaba decirle que he concluido el primer borrador de las «parálisis histéricas[115]», sin que pueda predecir cuándo terminaré el segundo. En suma, vivimos, y como se sabe, la vida es ardua y muy compleja, y como decimos en Viena, son muchos los caminos que llevan al Cementerio Central[116]…