Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis El volar, el flotar por los aires de las brujas, tiene su parangón en las proezas gimnásticas que los varones histéricos realizan en sus accesos.
Estoy coqueteando con la idea de que las perversiones, cuyo negativo es la histeria[341], son los residuos de un antiquísimo culto sexual que en el Oriente semita quizá haya sido alguna vez una religión (Moloc, Astarté)…
Por otra parte, los actos sexuales perversos son siempre los mismos, poseen siempre un sentido y se ajustan a un modelo cualquiera, perfectamente comprensible.
Comienzo a soñar, pues, con una primitivísima religión satánica cuyos ritos se perpetúan en secreto[342], y ahora comprendo perfectamente la inexorable terapia de los jueces de brujería. Los eslabones intermedios pululan por doquier.