Los origenes del psicoanalisis

Los origenes del psicoanalisis

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Podríase objetar que estas coincidencias no son concluyentes, dada la posibilidad de que yo hubiese oído decir alguna vez, en mi posterior infancia, que la niñera había sido una ladrona, olvidándolo aparentemente, hasta que volvió a surgir en el sueño. Yo mismo también creo que así debe haber ocurrido. Pero tengo otra prueba absolutamente inobjetable y un tanto divertida. Si la vieja desapareció tan repentinamente —me dije—, alguna impresión demostrable debe haberme quedado de ese suceso. ¿Dónde estaría? Entonces se me ocurrió una escena que durante los últimos veintinueve años ha venido retornando de tiempo en tiempo en mi recuerdo consciente, sin que atinara nunca a comprenderla. En ella yo sollozo desesperadamente porque mi madre no se encuentra por ninguna parte. Mi hermano Philipp (veinte años mayor que yo) me abre un armario [Kasten]; pero cuando me convenzo de que mi madre no se encuentra en él me echo a llorar todavía más, hasta que de pronto ella entra por la puerta, esbelta y hermosa. ¿Qué puede significar eso? ¿Por qué mi hermano me abre ese armario [Kasten], sabiendo que mi madre no está dentro y que, por tanto, no podrá calmarme así? Ahora lo comprendo todo: yo mismo debo habérselo pedido. Cuando no pude encontrar a mi madre temí de pronto que hubiese desaparecido, igual que mi vieja niñera había desaparecido poco antes. Seguramente había oído decir alguna vez que a la vieja la habían «encerrado», creyendo entonces que a mi madre le habría ocurrido lo mismo, o mejor, que la habían «encajonado» [eingekastelt][409], pues mi hermano Philipp, que ahora tiene sesenta y tres años, sigue siendo afecto a esas humorísticas expresiones hasta hoy. El hecho de que apelara a él para encontrar a mi madre demuestra que yo conocía perfectamente su participación en la desaparición de la niñera[410].


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker