Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Corre el rumor de que para el jubileo imperial, el 2 de diciembre, nos investirán con el tÃtulo de profesores. Yo no lo creo, pero he tenido un delicioso sueño al respecto que por desgracia no es publicable, porque su fondo, su segundo sentido, oscila entre mi nodriza (mi madre) y mi mujer… Bueno, ya sabes: «Aun lo mejor que logres saber, etc.»[451].
Zola nos tiene a todos en suspenso: he aquà un hombre magnÃfico, uno con el que bien podrÃamos comprendernos[452]. La miserable conducta de los franceses me recordó tus comentarios en el puente de Breslau acerca de la decadencia de Francia, que al principio me resultaron tan desagradables.
La actuación de Schweninger en nuestro parlatorio municipal fue un fiasco lastimoso[453]. Naturalmente, yo no lo presencié; pero, en cambio, me di el gusto de escuchar en persona a nuestro viejo amigo Mark Twain, lo que fue un auténtico goce[454].
Buena suerte para ti y los más afectuosos saludos a toda la familia actual y futura…