Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Estoy leyendo a C. F. Meyer con sumo deleite. En El paje de Gustavo Adolfo encontré dos veces la idea de la acción diferida: en el famoso pasaje del beso durmiente que tú descubriste y en el episodio del jesuita que consigue insinuarse como maestro de la pequeña Cristina. ¡Si hasta te muestran en Innsbruck la capilla en la que se convirtió al catolicismo! Por lo demás, en cambio, la arbitrariedad de las presunciones en que se basa el nudo del asunto me deja atónito. La semejanza de manos y voces entre el paje y el duque de Lauenburg es harto inverosÃmil de por sÃ, y no se hace el menor esfuerzo por fundarla. Próximamente te enviaré un pequeño estudio sobre Die Richterin («La Señora Juez»).