Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 19-2-99.
… La última de mis generalizaciones se ha impuesto y parece querer expandirse al infinito. En efecto, no sólo el sueño es una realización de deseo, sino que también lo es el ataque histérico. Esto es cierto incluso para el sÃntoma histérico, y quizá para todo producto de la neurosis, pues ya hace mucho que reconocà la realización del deseo en el delirio agudo[496]. Realidad —realización del deseo: de esta antÃtesis surge nuestra vida psÃquica. Creo saber ahora cuál es la condición determinante que distingue al sueño del sÃntoma intruso en la vida vigil. Al sueño le basta con ser la realización de deseo del pensamiento reprimido, pues siempre se mantendrá ajeno a la realidad. El sÃntoma, en cambio, situado como está en medio de la vida real, debe ser al mismo tiempo algo más, debe ser también la realización de deseo del pensamiento represor. El sÃntoma surge, pues, cuando el pensamiento reprimido y el represor pueden coincidir en una misma realización de deseo. El sÃntoma es la realización de deseo del pensamiento represor en tanto que implica, por ejemplo, un castigo, un autocastigo, sucedáneo último de la autosatisfacción, es decir, de la masturbación[497].
