Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Viena, 27-6-99.
… Estoy muy cansado, y ya gozo anticipadamente los cuatro dÃas del 29 de junio al 2 de julio que podré pasar en Berchtesgaden. Sigo escribiendo —he llegado a llenar hasta un pliego por dÃa[505]—; el capÃtulo se alarga cada vez más; pero no creo que sea bueno ni fructÃfero. Con todo, tengo la obligación de hacerlo; pero te aseguro que, en su curso, el tema no se me torna precisamente más grato…
Mañana pasaré los primeros pliegos a la imprenta, esperando que todo esto le guste a otros más de lo que me gusta a mÃ. «A mà no me gusta para nada», podrÃamos añadir, parafraseando al TÃo Jonás[506]. Mis propios sueños se exaltan a las cumbres de una absurda complejidad. Hace poco me contaron que Anita habrÃa proferido el siguiente comentario sobre el cumpleaños de la tÃa Minna: «En los cumpleaños, generalmente soy más bien buenita», ante lo cual me pongo a soñar mi conocido sueño escolar, en el que me encuentro en el sexto grado y me digo: «En sueños como éste uno está generalmente en el sexto grado». Única solución admisible: Anita es mi sexta, mi sexto hijo. ¡Brrr!…
Hace un tiempo de perros. Te darás cuenta de que no tengo nada que escribir y que no estoy precisamente de buen humor…