Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis Berchtesgaden-Riemerlehen, 6-8-99.
¿Habrá algo en que no tengas razón? Una vez más expresas claramente lo que yo estuve meditando en silencio: que este primer capÃtulo bien podrÃa disuadir a una serie de lectores en la prosecución de la lectura. No sé, empero, cómo remediarlo, salvo con una advertencia a incluir en ese prólogo que ya habremos de construir una vez concluido todo lo demás. Tú no querÃas que dispersara la bibliografÃa en el curso de la obra, y tenÃas razón; pero tampoco la quieres ver antepuesta, y una vez más tienes razón. Te ocurre lo mismo que a mÃ: tu motivo secreto posiblemente sea el de que la bibliografÃa no nos gusta en ninguna parte. Pero tendremos que tolerarla en alguna si no queremos armar a los «cientÃficos» con un hacha para hacer astillas mi pobre libro. AsÃ, el conjunto ha venido a remedar la fantasÃa de un paseo forestal: primero, el umbrÃo bosque de los autores (que de tanto bosque no alcanzan a ver los árboles), cerrado, laberÃntico; luego, una hondonada por la cual guÃo a mis lectores —mis ejemplos de sueños, con todas sus peculiaridades, detalles, indiscreciones y chistes malos—; por fin, de pronto, la altiplanicie, el vasto panorama y la consulta al viandante: «Por favor, ¿adónde desea dirigirse?»
