Los origenes del psicoanalisis
Los origenes del psicoanalisis B., 6-9-99.
Hoy es tu aniversario de casamiento: lo tengo bien presente; pero te ruego que sigas teniendo un poco más de paciencia conmigo. Estoy totalmente absorto en los sueños; escribo de ocho a diez páginas por dÃa, y acabo de superar lo peor del capÃtulo sobre la psicologÃa. Fue una enorme tortura, y no quiero pensar siquiera en cómo ha salido. Tú ya me dirás si puede quedar asÃ; pero lo juzgarás en las pruebas de imprenta, pues darte a leer el manuscrito serÃa exigirte demasiado y en las galeradas podré introducir todavÃa todas las alteraciones que sean necesarias. Finalmente, puse en él mucho más de lo que querÃa —uno profundiza cada vez más a medida que progresa—; pero me temo que sea un montón de insensateces. ¡Y todo lo que habré de oÃr! Cuando la tormenta se desencadene sobre mi cabeza, huiré a refugiarme en tu cuarto de huéspedes. Tú siempre encontrarás algo que alabar en mi trabajo, pues tienes tantos prejuicios en mi favor como los otros abrigan en mi contra.