Moisés y la religión monoteísta
Moisés y la religión monoteísta En tres puntos importantes terminó el posterior dios de los judíos por igualarse con el antiguo dios mosaico. El primero y decisivo es que realmente fue reconocido como el dios único, junto al cual era inconcebible otro. Todo un pueblo se tomó en serio el monoteísmo de Ikhnatón, es más, tanto se aferró ese pueblo a tal idea que esta se convirtió en el contenido principal de su vida espiritual y no le quedó interés por nada más. El pueblo y la casta sacerdotal que llegó a dominarlo estaban de acuerdo en este punto, pero mientras los sacerdotes agotaron su actividad en la elaboración del ceremonial para su veneración, entraron en oposición con intensas corrientes en el pueblo que trataban de reavivar otras dos de las doctrinas de Moisés sobre su dios. Las voces de los profetas no se cansaban de proclamar que Dios desdeñaba el ceremonial y los sacrificios, y solo exigía que se creyera en él y se llevara una vida en la verdad y la justicia. Y cuando ensalzaban la sencillez y la santidad de la vida en el desierto, seguramente se hallaban bajo el influjo de los ideales mosaicos.