Moisés y la religión monoteísta
Moisés y la religión monoteísta En los tiempos en que se preparaba entre los judíos el retorno de la religión mosaica, el pueblo griego se hallaba en posesión de un acervo sobremanera rico de leyendas genealógicas y mitos heroicos. En los siglos ix y viii nacieron, se cree, las dos epopeyas homéricas, que tomaron su asunto de este círculo de leyendas. Con nuestros actuales conocimientos psicológicos podría haberse planteado, mucho antes de Schliemann y Evans, la pregunta: ¿de dónde tomaron los griegos todo el material legendario elaborado en sus obras maestras por Homero y los grandes dramaturgos áticos? La respuesta habría debido ser: en su prehistoria, este pueblo vivió una época de brillo exterior y florecimiento cultural sepultada en una catástrofe histórica y de la que en estas leyendas se conservaba una oscura tradición. La investigación arqueológica de nuestros días ha confirmado luego esta conjetura, que entonces seguramente se habría considerado demasiado osada. Ha descubierto los testimonios de la grandiosa cultura minoico-micénica, que en la Grecia continental probablemente ya llegó a su fin antes de 1250 a.C. Entre los historiadores griegos de épocas posteriores apenas se encuentra alguna alusión a ella. En una ocasión, la observación de que hubo una época en que los cretenses ostentaban el dominio sobre los mares; el nombre del rey Minos y el de su palacio, el Laberinto: eso es todo; por lo demás, nada queda de ella salvo las tradiciones recogidas por los poetas.