Moisés y la religión monoteísta
Moisés y la religión monoteísta Partamos de las dos familias entre las cuales la leyenda hace que se juegue el destino del niño. Sabemos que en la interpretación analítica se confunden para solo separarse en el tiempo. En la forma típica de la leyenda, la primera familia, en la que el niño nace, es la ilustre, mayoritariamente una familia real; la segunda, en la que el niño crece, la humilde o venida a menos, como por lo demás corresponde a las relaciones a que la interpretación remite. Esta diferencia solo se borra en la leyenda de Edipo. El niño expuesto por una familia real es acogido por otra pareja de reyes. Uno se dice que difícilmente es una casualidad que precisamente en este ejemplo la identidad originaria de ambas familias se trasluzca también en la leyenda. El contraste social entre ambas familias abre para el mito, que, como sabemos, debe hacer hincapié en la naturaleza heroica del gran hombre, una segunda función especialmente relevante cuando se trata de personalidades históricas. Puede también utilizarse para procurarle al héroe una carta de hidalguía, para encumbrarlo socialmente. Así, Ciro, que para los medos es un conquistador extranjero, por la vía de la leyenda de la exposición se convierte en nieto del rey medo. Análogamente sucede con Rómulo: si realmente vivió una persona que le correspondiera, fue un aventurero forastero, un advenedizo; la leyenda lo convierte en descendiente y heredero de la casa real de Alba Longa.