Moisés y la religión monoteÃsta
Moisés y la religión monoteÃsta Esta última constatación nos enseña que las cualidades a las que hasta ahora nos hemos atenido no bastan para orientarnos en las tinieblas de la vida anÃmica. Debemos introducir otra diferenciación, ya no cualitativa, sino tópica y, lo cual le confiere un particular valor, al mismo tiempo genética. En nuestra vida anÃmica, que concebimos como un aparato compuesto de varias instancias, distritos o provincias, ahora discernimos una región que llamamos el yo propiamente dicho de otra que llamamos el ello. El ello es lo más antiguo, el yo se ha desarrollado a partir de él como un estrato cortical por la influencia del mundo exterior. En el ello operan nuestros instintos primitivos, en el ello todos los procesos transcurren inconscientemente. El yo coincide, como ya lo hemos mencionado, con el ámbito de lo preconsciente, contiene partes que normalmente permanecen inconscientes. Para los procesos anÃmicos en el ello rigen leyes de decurso e influencia mutua totalmente distintas de las vigentes en el yo. Es más, en realidad es el descubrimiento de estas diferencias el que nos ha conducido a nuestra nueva concepción y el que justifica esta.