Moisés y la religión monoteísta

Moisés y la religión monoteísta

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Reservamos por consiguiente al «gran hombre» un lugar en la cadena, o más bien en la red de las causaciones. Pero tal vez no sea completamente inútil preguntarse bajo qué condiciones otorgamos este título honorífico. Nos sorprende encontrar que no es del todo fácil responder a esta pregunta. Una primera formulación, si un hombre posee en grado particularmente elevado los atributos que valoramos en mucho, es evidentemente desacertada en todos los sentidos. La belleza, p. e., o la fuerza muscular, por envidiadas que puedan ser, no dan patente alguna de «grandeza». Deben de ser por tanto cualidades espirituales, de excelencias psíquicas e intelectuales. Sobre estas nos acude el reparo de que a un hombre de extraordinaria capacidad en determinado terreno no por ello lo llamaríamos sin más un gran hombre. No por cierto a un maestro del ajedrez o a un virtuoso en un instrumento musical, pero tampoco fácilmente a un destacado artista o investigador. Nos corresponde decir en tal caso que es un gran poeta, pintor, matemático o físico, pionero en el campo de esta o aquella actividad, pero nos abstenemos de reconocer que sea un gran hombre. Cuando, p. e., declaramos sin reservas como grandes hombres a Goethe, Leonardo da Vinci, Beethoven, debe movernos algo más que la admiración por sus grandiosas creaciones. De no ser precisamente por tales ejemplos, se daría probablemente en la idea de reservar el título de «gran hombre» preferentemente para hombres de acción, es decir, conquistadores, estrategas, gobernantes, y reconocer la grandeza de sus logros, la fuerza de la repercusión por ellos producida. Pero también esto es insatisfactorio y es completamente refutado por nuestra condena de tantas personas de nula valía a quienes, sin embargo, no se puede negar la repercusión que tuvieron sobre sus contemporáneos y la posteridad. Tampoco podría escogerse el éxito como distintivo de la grandeza si se piensa en el sinnúmero de grandes hombres que, en lugar de tenerlo, han perecido en el infortunio.


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