Moisés y la religión monoteísta
Moisés y la religión monoteísta Pero no hacemos justicia al rey si lo consideramos solo como prosélito y promotor de una religión de Atón ya existente con anterioridad a él. Su actividad fue de mucho mayor calado. Aportó algo nuevo, que convirtió por primera vez la doctrina del dios universal en el monoteísmo: el factor de la exclusividad. En uno de sus himnos se declara directamente: «¡Oh, Tú, Dios único junto al cual no hay otro!». Y no queremos olvidar que para valorar la nueva doctrina no basta solamente con el conocimiento de su contenido positivo: casi de igual importancia es su aspecto negativo, el conocimiento de lo que repudia. También sería erróneo suponer que la nueva religión nació de repente completa y con todas sus armas, como Atenea de la cabeza de Zeus. Todo indica, más bien, que durante el reinado de Amenhotep no dejó de aumentar paulatinamente en claridad, consecuencia, aspereza e intolerancia. Probablemente esta evolución se produjo bajo el influjo de la violenta hostilidad que entre los sacerdotes de Amón provocó la reforma del rey. En el sexto año del reinado de Amenhotep, la enemistad había llegado a tal punto que el rey modificó su nombre, una parte cual era el ahora proscrito nombre divino de Amón. En lugar de Amenhotep se llamó Ikhnatón. Pero no solo de su nombre eliminó el del odiado dios, sino también de todas las inscripciones e incluso allí donde se encontraba en el nombre de su padre Amenhotep III. Poco después del cambio de nombre, Ikhnatón abandonó Tebas, dominada por Amón, y se construyó río abajo una nueva residencia, a la que denominó Akhetatón (Horizonte de Atón). Sus ruinas se llaman hoy Tell-el-Amarna.