Moisés y la religión monoteísta
Moisés y la religión monoteísta La persecución del rey cayó con la máxima dureza sobre Amón, pero no sobre este solo. En todo el reino se cerraron los templos, se prohibieron los servicios divinos, se confiscaron los bienes de los templos. Más aún, el celo del rey llegó al punto de hacer examinar los viejos monumentos a fin de borrar en ellos la palabra «dios» siempre que se utilizara en plural. Nada tiene de extraño que estas medidas de Ikhnatón provocaran entre el sacerdocio oprimido y el pueblo insatisfecho un ambiente de sed de venganza fanática que pudo saciarse libremente tras la muerte del rey. La religión de Atón no había llegado a ser popular, probablemente había quedado limitada a un pequeño círculo en torno a su persona. Para nosotros el final de Ikhnatón sigue envuelto en tinieblas. Tenemos noticias de algunos descendientes efímeros y envueltos en sombras de su familia. Ya su yerno Tutankhatón se vio obligado a regresar a Tebas y a sustituir en su nombre al dios Atón por Amón. Luego siguió un periodo de anarquía, hasta que en 1350 el general Haremhab consiguió restablecer el orden. La gloriosa Dinastía XVIII se extinguió, al mismo tiempo que se perdieron sus conquistas en Nubia y Asia. En este turbio interregno fueron reinstituidas las antiguas religiones de Egipto. La religión de Atón fue eliminada, la residencia de lkhnatón destruida y saqueada, su memoria proscrita como la de un criminal.