La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown El juez se reclinó en su asiento con una lozanÃa en la que era difÃcil de separar el cinismo de la admiración.
–¿Y puede decirnos -preguntó- por qué usted distinguió su propia figura en un espejo, cuando dos caballeros tan distinguidos no lo hicieron?.
El padre Brown parpadeó más penosamente que antes, luego tartamudeó:
–Realmente, señorÃa, no lo sé…, a no ser que se deba a que no me miro con tanta frecuencia.