La sabiduría del padre Brown
La sabiduría del padre Brown El párrafo estaba marcado: «Salvaje asesinato de un vigilante de prisiones. Convicto escapa». A continuación, seguía: «Poco antes del amanecer se oyó un grito en la penitenciaria de Sequah, en este Estado. Las autoridades se dirigieron a la zona de donde provenía y encontraron el cadáver de un vigilante que patrullaba el muro norte de la prisión, el más elevado y difícil, para cuya vigilancia siempre se había considerado que un hombre resultaba suficiente. El infortunado oficial, sin embargo, había sido arrojado desde el muro, le habían destrozado el cráneo con lo que se suponía una porra y no se encontró su arma. Diligencias posteriores mostraron que una de las celdas estaba vacía, había estado ocupada por un insociable rufián que se hacía llamar Osear Rian. Estaba en detención preventiva por un asalto trivial, pero dio la impresión de ser un hombre con un negro pasado y un peligroso futuro.