La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown Cuando Usher se detuvo repentinamente, el sacerdote añadió con un tono de disculpa:
–Me han dicho que una bala sirve de muy poco sin una pistola.
–No tenÃa pistola -dijo el otro con gravedad-, pero eso se debió sin duda alguna a algún percance natural o a un cambio de planes. Probablemente el mismo incidente que le obligó a cambiarse de ropa también le obligó a arrojar la pistola, ya que comenzó a arrepentirse del mensaje que habÃa dejado atrás escrito con la sangre de su vÃctima.
–Bien, eso puede ser posible -respondió el sacerdote.
–Y no merece la pena especular sobre ello -dijo Usher, dedicando su atención a otros papeles-, porque ya sabemos que se trata del hombre en cuestión.
–Pero, ¿cómo? – preguntó tenuemente su clerical amigo.
Y Greeywood Usher buscó entre los papeles y volvió a sacar los dos recortes de periódico.