La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –¡Qué hermoso color tiene el limón! – dijo-. Hay una cosa que no me agrada de la peluca del duque: el color. – Me parece que no le comprendo -respondÃ. – DirÃa que tiene una buena razón para esconder sus orejas, como el rey Midas -continuó el sacerdote con alegre simplicidad, y que parecÃa algo impertinente en esas circunstancias-. Puedo comprender perfectamente que sea más agradable cubrirlas con pelo que con orejeras de piel o placas de metal. Pero ya que quiere usar pelo, ¿por qué no intenta que lo parezca de verdad?. Jamás hubo pelo de ese color en este mundo. Parece más una nube crepuscular que se cierne sobre un bosque. ¿Por qué no oculta mejor la maldición familiar, ya que se avergüenza tanto de ella?. ¿Quiere que se lo diga?. Porque no se avergüenza de ella, todo lo contrario, está orgulloso de ella.
–Es una peluca horrible para estar orgulloso de ella, y también es una historia horrible -dije yo.