La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –Considere -dijo aquel curioso hombrecillo- cómo piensa realmente acerca de esas cosas. No sugiero que sea más esnob o más morboso que el resto de nosotros, pero ¿no siente de algún modo que la maldición genuina de una vieja familia es algo original?. ¿Se avergonzarÃa usted?. ¿Acaso no estarÃa un poco orgulloso si el heredero del horror de Glamis le llamara su amigo?. ¿O si la familia Byron le hubiese confiado sólo a usted las perversas aventuras de su raza?. No sea demasiado duro con los aristócratas si sus cabezas son tan débiles como las nuestras y son esnobs con sus propias desgracias.
–¡Por Dios que tiene razón! – exclamé-. La familia de mi madre tiene un fantasma y ahora que lo dice me ha confortado en más de una hora triste.
–Y piense -continuó- en ese reguero de sangre y veneno que expulsó por sus finos labios en el momento en que mencionó a sus ancestros. ¿Por qué tendrÃa que mostrar ante cualquier desconocido esa cámara de los horrores a menos que estuviese orgulloso de ella?. No oculta su peluca, ni su sangre, ni la maldición familiar, no quiere ocultar los crÃmenes de la familia, pero…