La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –Yo conozco a ese dios desconocido -dijo el pequeño sacerdote con una inconsciente certidumbre que se elevó como una torre de granito-, se su nombre, se llama Satán. El verdadero Dios fue hecho carne y permaneció entre nosotros. Y yo le digo, dondequiera que encuentre hombres gobernados por el misterio, es el misterio de iniquidad. Si el diablo le dice que no mire algo, mÃrelo; si le dice que algo es demasiado terrible para oÃrlo, óigalo. Si cree que una verdad es insoportable, sopórtela. Yo le ruego que finalice esta pesadilla ahora, en esta mesa.
–Si lo hiciese -dijo el duque en voz baja-, todo lo que usted cree, y todo por lo que vive, serÃa lo primero en marchitarse y perecer. TendrÃa un instante para conocer la gran Nada antes de morir.
–Que la cruz de Cristo esté entre el mal y yo -dijo el padre Brown-. QuÃtese la peluca.
Yo estaba inclinado sobre la mesa, preso de una excitación insoportable; mientras escuchaba ese extraordinario duelo, un pensamiento vino a mi mente.
–Señor -exclamé-, creo que lo suyo es una estafa. QuÃtese esa peluca o se la quitaré yo de un golpe.