La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown Ese hombre volvió a contar todas esas viejas fábulas; probablemente, en su alma esnob, realmente admiraba y envidiaba a esos nobles. AsÃ, miles de pobres ingleses temblaron ante un misterioso cacique con un destino legendario y una diadema de estrellas del mal, cuando en verdad temblaban ante un rufián que hace doce años no era más que un rábula y un prestamista. Creo que esto es muy tÃpico del caso real contra nuestra aristocracia tal y como es y como será hasta que Dios nos envÃe hombres valientes y esforzados.
Mr. Nutt dejó el manuscrito y llamó con una agudeza inusual: ¡Señora Barlow, por favor copie una carta para Mr. Finn!.
Estimado Finn: